Los préstamos de cartera los ofrecen prestamistas que retienen las hipotecas en su cartera en lugar de venderlas en el mercado secundario. Esta flexibilidad permite términos más personalizados, lo que los hace adecuados para inversores con necesidades específicas.
Préstamos de reparación y conversión
Estos préstamos a corto plazo están diseñados para inversores inmobiliarios que compran propiedades para renovarlas y venderlas rápidamente. Los préstamos fix-and-flip suelen tener tasas de interés más altas, pero proporcionan financiación tanto para los costos de compra como para los de renovación.
Préstamos de dinero duro
Los préstamos de dinero fuerte provienen de empresas o inversores privados y se basan en el valor de la propiedad más que en la solvencia crediticia del prestatario. Estos préstamos suelen ser a corto plazo y pueden tener tasas de interés más altas.
Préstamos comerciales
Los préstamos comerciales están diseñados para propiedades que generan ingresos, como edificios de oficinas, espacios comerciales o unidades multifamiliares. Los inversores pueden obtener hipotecas comerciales para propiedades con varias unidades o para propiedades destinadas a uso comercial.
Préstamos o líneas de crédito sobre el valor de la vivienda
Los inversores que poseen una residencia principal pueden utilizar préstamos sobre el valor líquido de la vivienda o líneas de crédito para financiar inversiones inmobiliarias. Estos préstamos aprovechan el capital de la propiedad existente para financiar otras inversiones.
Hipotecas generales
Las hipotecas generales cubren múltiples propiedades bajo un solo préstamo. Este tipo de hipoteca es adecuado para inversores con una cartera de propiedades que desean un enfoque de financiación más ágil.
Financiamiento del vendedor
En la financiación del vendedor, el vendedor de la propiedad actúa como prestamista y proporciona financiación directamente al comprador (inversor). Este puede ser un acuerdo flexible con términos negociados entre el comprador y el vendedor.